TARTAMUDEZ INFANTIL

La tartamudez es una alteración en la fluidez de las palabras. En ocasiones se manifiesta por un bloqueo, como una tranca que cuesta destrabar para seguir adelante, mientras que otras tartamudeces se caracterizan por la repetición de sílabas o palabras.

TARTAMUDEZ INFANTIL

¿QUÉ COSAS DEBEMOS TENER EN CUENTA?

  • Es frecuente que los niños de 2 a 5 años pasen por algún período de «tartamudez »: Pensar, hablar y comunicar todo lo que quieren no son al principio tareas fáciles de organizar, y eso puede favorecer una tartamudez transitoria. Si estas complicaciones del lenguaje son bien manejadas por el entorno, seguramente el problema se superará sin dejar rastros.
  • La tartamudez puede acentuarse en momentos de excitación, o de duda sobre cómo expresar algo, ya sea en frases largas o complejas, o cuando el niño busca la palabra precisa, o cuando está muy exigido a comunicar algo.
  • Esto que le pasa al niño no le genera preocupación ni respuesta emocional significativa.
  • Es bueno tener presente que el 85% de los niños que tartamudean en estas edades, deja de hacerlo para siempre después de un breve período. El hecho de que desaparezca el tartamudeo nos ayuda a disminuir los nervios, factor imprescindible para no reaccionar en exceso.

 

¿CÓMO PODEMOS AYUDAR AL NIÑO QUE TARTAMUDEA?

  • Prestándole atención cuando el niño nos hable y dándole el tiempo que necesite. Escuchando lo que nos dice, no cómo lo dice.
  • Dándole el tiempo necesario, sin apurarlo, sin completar las palabras ni las frases antes que él, ni hacerle repetir lo que no dijo correctamente.
  • Sin presionarlo para que hable cuando está llorando o muy molesto o ansioso.
  • Sin ponerlo «en exhibición» frente a terceros para que demuestre lo que ha aprendido a decir.
  • Hablándole clara y pausadamente.
  • Sin darle consejos de qué hacer cuando tartamudea. Decirle «respira hondo» o «habla más lento» solo puede servir para aumentarle la ansiedad y empeorar la situación. La mejor ayuda es el modelo que le demos nosotros al hablar pausada y tranquilamente.
  • El día que está «muy trancado», promovamos actividades que no impliquen directamente el lenguaje (deportes, actividades musicales, de pintura, etc.).
  • Si, por el contrario, está en un «buen día», ofrezcámosle oportunidades atractivas en las que haya que hablar (títeres, juegos interactivos, conversaciones estimulantes, etc.).
  • No nos burlemos nunca, ni permitamos que nadie lo haga. 

En el siguiente vídeo podéis ver una noticia sobre el tema que os puede resultar de interés.

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